FITZGERALD CANTERO PIALI: Artículos publicados
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Bienvenido a mi blog

Hola:

Soy Fitzgerald Cantero Piali, desde el 7 de julio de 2005 asumí una banca de Edil en la Junta Departamental de Montevideo.

Tengo 31 años, soy el más joven allí. Trabajo en política porque creo que es una función noble que debe ser bien manejada para el bienestar de los ciudadanos. Pertenezco a Vamos Uruguay del Partido Colorado.

Estoy convencido que mi partido debe renovarse, como también lo deben hacer el resto de los partidos. No tengo dudas que dicha renovación no pasa solamente por un recambio generacional, sino por el cambio de mentalidad y de determinados estilos que han venido siendo asociados a la política.

Estoy abierto a todas las propuestas, ideas, sugerencias, críticas y demás, provengan de donde provengan, siempre que sean realizadas con respeto y con la intención de aportar a nuestra sociedad. Si queres comunicarte conmigo estoy a tus órdenes.

Te invito a participar enviándome tus sugerencias y comentarios a pedro10520@gmail.com


22 febrero 2006

Artículos publicados

Mucha seguridad para el presidente
Por Fitzgerald Cantero Piali
Este gobierno, como ninguno otro, tiene una permanente obsesión con la seguridad en torno a la figura presidencial. Ya desde las campañas electorales se daba cuenta del alto contingente de guardias del entonces candidato Vázquez. Hubo que lamentar episodios de violencia hacia periodistas, en una marcha, por parte de los ursos vigilantes.Instalado en el Edificio Libertad -futuro hospital-, Tabaré Vázquez, reforzó los rubros para contratar más guardias, sistemas más sofisticados y prácticas no comunes en nuestro país.De ese modo, se incrementaron las delegaciones al exterior, hasta se incorporó a un especialista clínico al plantel, para que tenga a su cargo la seguridad biosanitaria del primer mandatario. A esto se le sumó la decisión de enviar delegaciones anticipatorios a los países que visita -que son varios- el titular del Ejecutivo. Según las crónicas esas estrategias son utilizadas por países tales como Estados Unidos y Venezuela.¿Son necesarias para países como el nuestro? La crisis de relacionamiento con Argentina y la presencia semidesnuda de una “ambientalista” en Austria, agravaron la paranoia de este gobierno. Por ejemplo, a la decisión de cortar la navegabilidad del río San Juan (en la estancia de Anchorena, donde los lugareños dicen que el presidente permanece varios días por semana), se le sumó la prohibición de surcar los cielos de esa residencia presidencial y por vía terrestre, a varios kilómetros a la redonda.Mientras esto ocurre, porque el presidente teme que desde Argentina se produzcan hechos no deseados, los uruguayos venimos asistiendo a un continuo aumento de los delitos, aunque el ministro del Interior diga que las cifras han mejorado. Muertes en el transporte, a la salida del estadio, en las puertas de los boliches, son el triste resumen de una sociedad que vive insegura. Vemos con pesar cómo, villas y pueblos del interior del país, en los que siempre se dejaban puertas y tranqueras abiertas, hoy se cierran porque la cosa cambió. Para quienes vivimos en la capital, hacer esas incursiones por el interior, nos daba la sensación que, a través de unos pocos kilómetros, cambiábamos de país.La creciente ola de inseguridad no se puede negar, hasta autoridades públicas han sido víctimas de los delincuentes. Para mencionar dos casos, la rapiña contra la ministra de Salud Pública y el reciente hurto del vehículo de un miembro de la Suprema Corte.Está bien que nuestro presidente y su familia tengan protección. Lo que no está bien es esa obsesión que intenta descubrir conspiraciones en su contra. Capricho que nos cuesta mucho a los uruguayos. Al menos, si los habitantes estuviéramos seguros, en nuestros domicilios, en la vía pública, en nuestros trabajos, en las canchas de fútbol o en los lugares de recreación; pasaría desapercibido el exceso del presidente en este sentido. Pero, con estas desigualdades, lo que estamos creando es una fuerte división, por un lado entre quienes actúan en el gobierno, y por otro el resto de los orientales. Grave cuestión para una República, en la que siempre nos jactamos de que el presidente, era uno más entre nosotros.

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